del relámpago,
de mis arterias desprendiéndose,
del viviente y fiero viento,
donde no paso ni puedo,
sintiéndome al margen
de tus albas suavidades.
Estalla la luz,
y un destello de tus rosas eternas
en su plenitud , me dirigen
donde los aromas suaves del cielo,
contemplándote,
como semilla de terciopelo.
Bajo tu seda, entre relieves,
y acatando el inminente ademán
de tu sutil embrujo,
me llega de ti un ramo
de besos infinitos,
del lugar más tierno
que dan a los sentidos
la medida del amor perfecta.
Pero esta noche enardecida
te veo asomada
en mi vaso de sueños,
en la plenitud de mis poros.
Y te conduces dentro de mis ojos,
Y ya se ahonda una certeza,
sin vaivenes,
Al delicado encantamiento
que me inundas en el aire.

Dedicado a mi amiga Isa Requena, gracias