viernes, 25 de marzo de 2011

LA ESTAFA

La estafa del enamorado
del condicionamiento.
El “depende” de antaño,
de hoy y de siempre
astillando mi voluntad.
Tropiezo.
No me levanto.
Aún así,
tropiezo y caigo de nuevo
pese a toda lógica.
Estuviste.
Pecamos.
Ya no estás.
Ordeno, archivo,
entierro promesas,
poemas y demás gajes
del oficio.
Baúl bulímico. Confuso.
Tantas vidas troceadas,
succionadas, hervidas,
abrasadas…
Y yo solo
en el horno de
los no recomendables,
ya sabes,
digestión pesada.
Penitencia.
Aquí
tan sólo eres fantasma
de mi penúltima ópera.
Aquí
el azufre me hace el amor
empapando todos mis sentidos
cada madrugada,
cuando el insomnio
se desliza puntual
entre mis sábanas.
Espectador insatisfecho.
Infierno
de diagnosticado conformismo.
Sutilmente dosificado.

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